Elegida por el New York Times como destino ideal, la ciudad de Santander atrae este año a un mayor número de turistas. El Centro Botín de Renzo Piano es el culpable de que la ciudad suene más fuerte que nunca. El proyecto desarrollado por Renzo Piano (premio Pritzker de arquitectura en 1998) en conjunto con el estudio del español Luis Vidal, ha visto la luz el pasado 23 de junio.



El Centro Botín fue encargado por el propio Emilio Botín al arquitecto italiano, en el año 2012. Botín lo quería construido para el 2015, sin embargo, un proyecto de esta envergadura requería más tiempo del que el banquero había dado. En declaraciones a la prensa, Renzo se muestra satisfecho con el proyecto y dice haberse mantenido fiel al encargo que Emilio Botín le encomendó, aunque asegura sentirse enormemente triste por no haber llegado a tiempo de que su impulsor los disfrutara abierto.



El proyecto fue concebido por el banquero como un nuevo espacio cívico con el que generar actividad continua a través del arte y la cultura, además de colocar Santander en el mapamundi de la cultura. El Centro Botín, situado en pleno muelle de la bahía, es una estructura que persigue las líneas sinuosas y hace un cántico al mundo náutico, en donde las curvas parecen cobrar vida. La estructura revestida de un blanco reflectante no llega a tocar el suelo, sino que aparece elevada sobre el muelle.



El Centro está organizado en dos volúmenes unidos a través de una pasarela de comunicación, en donde cada edificio está dedicado a diferentes temáticas. El ala Oeste es el del arte y cuenta con una sala de exposiciones del 2.500 m2, mientras que el ala Este está destinado a la cultura y educación, y contiene un auditorio con capacidad para 300 personas, 4 salas de seminarios y diferentes espacios de trabajo. Además, existe una terraza para disfrutar de las vistas del mar y una planta baja acristalada donde tomar un café o un tentempié.



En su inauguración, Javier Botín, hijo del fallecido Emilio Botín y actual presidente de la Fundación, se ha mostrado agradecido:

 “Mi padre dejó claro tres aspectos que debíamos cumplir. Nuestro proyecto debe ser social, a través de la creatividad y el arte. También aspira a tener un impacto global como foro de atracción, pero, además, potenciar lo local: Santander y Cantabria como protagonistas del cambio que supone este Centro en el conjunto de España”.