Conocido mundialmente por sus construcciones, Norman Foster nació en el seno de una familia de clase media, el 1 de junio de 1935, en Manchester. El arquitecto de nacionalidad británica y, actualmente, casado con la psicóloga española Elena Ochoa con la que tiene dos hijos, acumula multitud de éxitos, premios y reconocimientos internacionales que han hecho de él, una de las principales figuras a seguir en el mundo de la arquitectura




A él se deben construcciones como la torre de Collserola en Barcelona, la Torre Century de Tokio, el tercer aeropuerto internacional de Londres (Stansted), las galerías Sackler en la Royal Academy of Arts de Londres, la sede central del Hong Kong and Shangai Banking Corporation en Hong Kong y el centro Sainsbury de Artes Visuales de Norwich (Inglaterra).





Los comienzos de Norman Foster se remontan a la creación del estudio de arquitectos Team 4 que fundó junto a su primera mujer, Wendy Cheesman, y un grupo de amigos y que evolucionó hacia la gran compañía Foster and Partners. Una empresa que tiene oficinas por todo el mundo y para el que trabajan más de 180 arquitectos. La vida de este británico es digna de admirar.





Títulos nobiliarios, premios internacionales y el prestigio de una vida dedicada al arte de construir, lo llevaron a conseguir el máximo galardón otorgado a un arquitecto, el premio Pritzker (1999), por sus 40 años de una impecable trayectoria y construcciones prodigiosas. Diez años después, la Casa Real Española le otorgó el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Sin embargo, su reconocimiento no queda ahí. En 1990 fue armado caballero por la Casa Real Británica pasando a ser Sir Norman Foster. Siete años después, le confirieron la orden de Mérito y en 1999 la reina Isabel II, le concedió el título nobiliario vitalicio de Lord.





En el 2010 el arquitecto apareció en la prensa internacional al ser el único de los 5 miembros de la Cámara de los Lores que renunció a su título de Sir. El motivo fue negarse a fijar su residencia fiscal en el Reino Unido, según le imponía la ley británica.



La muerte de su primera esposa, la adopción de dos de los cuatro hijos con Wendy y el matrimonio con una joven Elena Ochoa, 23 años menor que él, lo llevaron al papel couché. Poco más se sabe de la vida privada de un genio que brilla tanto por sus obras como por su discreción.