Quién podría imaginar que un pueblo de poco más de 10.000 habitantes escondía una zona residencial de lujo donde las mansiones se encuentran por doquier. Las colinas de Montecito, situado en el condado de Santa Bárbara y a 145 km de Los Ángeles, se ha convertido desde hace un tiempo en el refugio vacacional de numerosos millonarios y estrellas de Hollywood. Michael Douglas, Oprah Winfrey, Ellen Degeneres o Jeff Bridges, son algunos de sus conocidos residentes.



En 2008, Montecito saltaba a la fama por el incendio que arrasaba con un centenar de mansiones y donde el actor Arnold Schwarzenegger (por aquel entonces gobernador de California) declaraba el estado de emergencia. Hoy en día, Montecito vuelve a estar de actualidad por una razón bien distinta. El productor y actor estadounidense Jeff Bridges ganador de un Óscar en 2009 por Crazy Heart, ha vendido su mansión de 19.5 hectáreas de extensión por 16 millones de dólares.




La Villa Santa Lucía, como se conoce la residencia, fue adquirida por el actor en 1994 por 7 millones de dólares. El complejo incluye un enorme jardín con piscina y árboles frutales, excelentes vistas al Océano Pacífico, una residencia principal, dos casas de invitados, un cine, una sala de grabación, un estanque, senderos, un viñedo y un enclave donde la señora Bridges practicaba sus habilidades con la cerámica. La mansión recuerda a las famosas villas italianas por su tejado de terracota, sus paredes cubiertas de hiedras y su enorme puerta de madera tallada a mano.



Fue diseñada por el arquitecto Barry Berkus en 1988 y cuenta con 885 m2 de espacio habitable repartidos en 6 habitaciones, 6 cuartos de baños, una biblioteca, enormes salones e incluso una sala para hacer meditación. La sala de estar es uno de los espacios más preciados de la mansión. Con una decoración rústica, el impresionante suelo de madera de roble y los techos con vigas de madera, enclavan una llamativa antigua chimenea de piedra. Destaca la abundancia de luz natural que llega a través de grandes ventanales de corte francés que desembocan en terrazas con excelentes vistas.



Las espectaculares lámparas “Chandeliers” de cristal de Murano cierran una decoración perfecta. El resto de sus impresionantes espacios aparecen bajo la luz natural y rodeados de columnas redondas, adoquines de terracota, vigas de madera, puertas francesas, chimeneas con banquetas, escaleras de piedra, barandas de madera de roble y una cuidada decoración vintage digna de una película hollywoodiense.