La inmobiliaria Jade Mills Estates ha anunciado la salida a la venta de una fastuosa mansión perteneciente a la que fue un icono de la moda y del cine en la época dorada de Hollywood, la actriz británica Audrey Hepburn. La mansión valorada en 14 millones de dólares (aproximadamente 12 millones de euros) está localizada en Holmby Hillsen, al este de Beverly Hills, unos de los barrios más pudientes de Los Ángeles.




Fue construida en el año 1938 por el arquitecto estadounidense Paul Revere Williams, uno de los arquitectos de la época, que se encargó del diseño de los hogares de numerosas estrellas del cine y la música como el cantante Frank Sinatra, la actriz Lucille Ball o el actor Tyrone Power. La mansión, conocida oficialmente como la Finca de Gabor (la actriz Eva Gabor fue su primera inquilina), también fue el hogar de otras estrellas hollywoodienses como Mia Farrow o David Niven. La Finca de Gabor, que tiene una extensión de más de una hectárea, cuenta con seis dormitorios, cinco cuartos de baño, varios salones, una sala de desayuno y una amplia cocina distribuido todo en 645 metros cuadrados.



Rodeando a la casa, se encuentra un jardín californiano típico de aquellas mansiones de casi 5000 metros cuadrados, una inmensa piscina, una pista de tenis privada, una casa para los invitados y otra para los empleados del hogar. Algunas de las fiestas más memorables de la época tuvieron lugar en la mansión de la actriz, protagonista de películas como “Sabrina” o “Desayuno con Diamantes”. Hepburn recibía a sus invitados en su majestuoso vestíbulo comunicado con uno de sus varios salones, presidido por una inmensa lámpara que cuelga del techo.



Sus continuos viajes al continente africado en misiones de cooperación, así como su amor por el budismo (fue practicante de esta doctrina filosófica y religiosa) quedan vigentes en la decoración de interior de la mansión. Audrey Hepburn se decantó por una decoración de estilo minimalista con matices asiáticos y africanos muy lejos de las pretensiones del momento. Creó espacios dinámicos en los que combinó muy bien el lujo adecuado para las fiestas de la época, con el hogar acogedor y cómodo del que disfrutaba en privado junto a su primer marido Mel Ferrer y su hijo Sean.



De hecho, fue su hijo quien dio a conocer y documentó la pasión por la gastronomía de la famosa actriz y el lugar preferido de ésta, la cocina.