A mediados del siglo XVIII un señor de la alta sociedad británica encargó a su más leal ebanista, una pieza única que perduraría en el tiempo y se convertiría en icono de estilo y gusto en la decoración de interiores. Tanto es así, que después de 300 años, esa joya sigue viéndose en todos los rincones del mundo, alcanzando una gran notoriedad en los últimos tiempos al ser una de las piezas más preciadas en los platós de televisión, videos musicales, hogares de famosos y revistas prestigiosas en decoración. Este señor, conocido como el Conde de Chesterfield, encargó a Adam, su ebanista, un sillón que permitiera a todos los galanes de la alta sociedad sentarse acorde a la forma más correcta posible: espalda recta completamente, evitando cualquier tipo de postura que afeaba el protocolo del círculo al que pertenecía. Adam, en un alarde de valentía y aprovechando que su diseño sería visto por la nobleza británica, decidió darle a la pieza su toque magistral: unos botones cosidos a mano.


clic en la foto
Aparecía así, el archifamoso sillón Chesterfield alias Chester. Este clásico sillón al más puro estilo tradicional británico, ha atravesado generaciones sin caer en el olvido. Un diseño considerado una obra maestra de la decoración, que no pasa de moda y cuyas características exclusivas de un verdadero sillón Chester, no dejan indiferente a ningún diseñador que se precie.


clic en la foto

Posabrazos y respaldo a la misma altura, tal y como el Conde de Chesterfield ordenó para que los caballeros de la alta sociedad se sentaran de acuerdo a su estatus, unidos al tapizado capitoné -botones cosidos a mano e introducido por el genuino Adam, el ebanista del conde-, dan al sillón y al sofá Chester la espectacularidad que toda obra maestra posee.


clic en la foto

Sus patas cortas y torneadas son un referente de la decoración al más puro estilo inglés y, junto con el resto de los detalles, lo convierten en una joya única muy valorada por los diseñadores más reputados en decoración de interiores.


clic en la foto

La artesanía y la belleza natural de un sillón Chester, ha ido mejorándose y adaptándose a los tiempos. Ahora pueden verse diferentes piezas Chester en distintos colores, tejidos clásicos y estampados. Ya no sólo hablamos de un sillón con nombre propio sino que, ahora, también hablamos de sofás Chesterfield.




clic en la foto

El diseño Chester ha ido evolucionando para superarse en comodidad y llegar a los hogares más actuales. Este estilo inglés de la decoración sigue siendo, sin duda, una de las opciones más valoradas de los mejores diseñadores.