Mi estilo está en una búsqueda continua de la simplicidad con un marcado carácter, pero sin perder la expresividad de lo elegido – así define Erico Navazo sus obras. Este burgalés con un futuro muy prometedor se declara interiorista por vocación. Nació y creció rodeado de muebles, planos y diseños ya que su familia disponía de una fábrica de muebles. Aprendió el oficio desde pequeño, perfeccionando la teoría en Madrid a donde se trasladó para estudiar Interiorismo.Sus primeros pasos fueron junto a grandes nombres del sector como Duarte Pinto Coelho, Pascua Ortega y Fernando Campo.



Con este último se introdujo en el mundo de las antigüedades que deja entrever en sus trabajos, aunque desde pequeño ya se sentía atraído por lo “extremadamente viejo”.  Es por ello, que siente curiosidad por la intrahistoria de cada elemento que escoge para cada proyecto.Tras años al lado de grandes artistas, con el cambio de milenio se decidió a abrir su propio estudio de interiorismo.



Desde entonces, sólo ha cosechado éxitos que lo han ido consolidando dentro del panorama nacional. Entre sus trabajos más sonados están el interiorismo del espacio Westwing en las ediciones del 2016 y 2017 de Casa Decor (esta última todavía se está celebrando), el hotel NH Collection Paseo del Prado en Madrid y la decoración del Parador de Corias (Asturias).Sus dos buques insignias tanto en el plano profesional como personal son la madera y la luz natural. Con el primero intenta transmitir la calidez de los espacios y con el segundo mejorar el ambiente, llenarlos. Para Erico Navazo el espacio ideal pasa por suelos de madera, paredes blancas, espacios muy luminosos y decoración “pobre” pero que transmita.



Es por ello que la clave de su estudio, situado en su propia casa, es la entrada de luz natural a través de grandes ventanales “desnudos” con vista a un jardín creado a su gusto. Su estudio en palabras del interiorista le “transmite el equilibrio que necesita para crear”. Entre sus personajes influyentes se encuentran Axel Vervoordt, Vincent van Duysen, Andrea Palladio y dice que con la película “El vientre”, entendió la arquitectura y la importancia del entorno.



Amante de las buenas conversaciones, las largas veladas y las reuniones de amigos en casa, su lugar preferido para conversar es la cocina, cuyos elementos principales son una larga mesa de madera y como no, la luz natural que se cuela en el espacio.