Que el término Neofolk está asociado al mundo de la música, es algo que muchos ya sabíamos. Los países anglosajones conocen muy bien este vocablo que introdujeron a finales de los '90 y que suponía una vuelta a las raíces, mediante un nuevo género musical que recuperaba sonidos más tradicionales. Un movimiento que pronto se extendió a otros ámbitos.



En la decoración, el estilo Neofolk aterrizó de la mano de algunos decoradores que lo introdujeron con éxito y lo convirtieron en un estilo muy popular, para las temporadas primaverales y veraniegas. El interiorismo de alto standing convierte los interiores y exteriores en estancias espartanas, vestidas con un mobiliario de diseño de líneas simples y elementos decorativos artesanales. Ambientes tradicionales donde los elementos naturales priman sobre los demás. La madera se convierte en el material por excelencia en sus diferentes variedades. La de pino fue, inicialmente, la más utilizada, aunque la de nogal o roble, entre otras, cobran cada vez más importancia. El Neofolk recuerda al rústico más contemporáneo, al combinar la madera del mobiliario con materiales más de actualidad como el mármol o estructuras como las metálicas, que aportan modernidad y renovación a la técnica.




Los colores son muy importantes y su combinación tiene que hacerse con sumo cuidado. Es ahí donde reside el trabajo de los profesionales. Por una parte, una paleta de colores neutros para paredes y por otra, un poco de color introducido por accesorios como alfombras, cojines, puffs..., maceteros y jarrones.

Grandes marcas en la fabricación de muebles apuestan por un estilo en auge y diseñan piezas sencillas que se adaptan a la perfección a una decoración Neofolk. Cuore Bianco o Andreu World con sus diseños respectivos de la silla Jacob o las sillas Smile, reunen mucho de las características de este estilo.





Established&Sons, Fjordfiesta o TDZ Collection, muestran diseños que recuperan el clasicismo de estos ambientes. La mesa Frank M5 y la mesa auxiliar WrongWoods de la empresa británica, el sillón Scandia Nett Swivel de los noruegos o el sofá Aries y la butaca Malik Capitoné de la marca española, son algunos de los diseños del Neofolk de estos tiempos. Otras fábricas como la portuguesa Wewood expertos en madera, tienen mucho que decir en esta técnica.

Interiores y exteriores que se decoran con un mobiliario exquisito que da prioridad a sillas, sillones, sofás, butacas, mesas y muebles auxiliares, además de accesorios a todo color. Estancias improvisadas que recuperan la memoria de los objetos bajo un nombre, Neofolk.