El verano comienza con la decoración más sexy. El estilo curvy también da el salto al interiorismo, después de su enorme éxito en el mundo de la moda. Aportando profundidad, movimiento y carácter, las líneas menos rectas son las que se anteponen al minimalismo y mandan en la tendencia del verano. Libertad, aire fresco y atracción es lo que el mobiliario más curvilíneo despliega. Cualidades que dan forma a los espacios y llenan de vida los interiores. No hay más que echar la vista atrás para darse cuenta que, incluso la mismísima Zaha Hadid apostó por las curvas hasta convertirse en la reina de un estilo que rompía con los moldes tradicionales.



La arquitecta obtuvo el máximo reconocimiento a nivel mundial y sus obras son consideradas un legado sin precio. Otro de los grandes, Héctor Ruiz Velázquez, también cayó rendido a los pies de las líneas sinuosas. Y quizás no sólo porque exhiban dinamismo, sino porque por sí solas son capaces de fomentar la comunicación visual. En los salones, un mobiliario ‘redondeado’ ya sean mesas, sillas, alfombras e incluso lámparas, aportan suavidad y sensación orgánica. Un conjunto que los interioristas cierran con una iluminación indirecta para enfatizar una atmósfera tridimensional.



En los exteriores, el estilo curvy acapara toda la atención y evita que las zonas menos atractivas queden a la vista de los visitantes, especialmente, si se combina con accesorios de colores intensos; maceteros, jarrones, vasijas y el más minúsculo detalle cobra importancia. Interioristas, decoradores, arquitectos y diseñadores apuestan por espacios que se hacen irresistible a la vista. Y es que el efecto del fenómeno curvy ha producido siempre un gran impacto en los espacios, mucho más ahora en donde este estilo (nacido en las pasarelas de moda de medio mundo) está cosechando todo tipo de éxitos.



Diseñadores de moda y diseñadores de muebles están de acuerdo en incluir, entre sus colecciones, piezas que se ajusten a las curvas de una mujer o un espacio, acabando con la simpleza y la seriedad de la línea recta que tanto poder adquirió gracias al minimalismo. Sin embargo, no sólo el mobiliario acepta un estilo cada vez más en auge, elementos como las ventanas se convierten en circulares como una nueva forma de dirigir la atención a un bonito escenario. Los paisajes ya no se esconden discretamente tras sencillas ventanas.



La elegancia deja atrás su etapa de discreción y comienza una nueva era transformándose en exuberancia, voluptuosidad y atrevimiento.