Mary Jane West alias Mae West, fue una actriz y cantante estadounidense que revolucionó el mundo en la época en la que vivió el pintor Salvador Dalí, por su poses provocativas y su estilo sexy. Sus sinuosas curvas escandalizaron a todos aquellos que vivieron en la primera mitad del siglo pasado. Tanto, que el propio Salvador Dalí creó, en 1934, una obra de arte a través de una fotografía de la actriz en un periódico de la época.



El cuadro del pintor, conocido como Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento surrealista, lo introdujo en el mundo de la decoración en paralelo con la pintura. La obra de Mae West hecha por Dalí y que actualmente reposa en el Instituto de Arte de Chicago, responde a una estancia de un apartamento de la época, cuyo mobiliario se corresponde con los rasgos faciales de la actriz. Una pintura del genio del surrealismo que envolvió al mundo hasta los tiempos actuales.

     

Durante su estancia en París, el pintor Salvador Dalí se rodeó de un círculo de amigos relacionados con la arquitectura y la decoración. Allí conoció al prestigioso decorador Jean-Michel Frank y al arquitecto español Óscar Tusquets. Fue en los años '70 cuando Tusquets propuso a Dalí, llevar el Retrato de Mae West que puede utilizarse como apartamento, a la realidad. En 1972 se reprodujo la obra en tres dimensiones en el Teatro-Museo de Dalí, en Figueras, Gerona. Fue la primera estancia de un apartamento con cara mujer.

       

En ese mismo año comenzó a escribirse la historia del sofá Dalilips. Un sofá que unió los labios (lips) de Mary Jane West, al pintor Dalí y a la fábrica de muebles de diseño BD Barcelona Design. La estancia con cara de mujer creada por Dalí, contiene un sofá con forma de labios, el mundialmente conocido Dalilips. Según cuenta la historia, el arquitecto pensó en su reproducción en serie, pero la tecnología de la época no permitió que se llevara a cabo el proyecto.


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Treinta años después, en 2004, la fábrica de muebles catalana BD Barcelona Design, llevó a cabo el sueño de Dalí y Tusquets, iniciando la producción en serie del sofá con forma de labios de mujer. La tecnología de entonces y de ahora, permitió llevar a cabo tal hallazgo, convirtiendo el sofá Dalilips en una pieza icónica, demandada por los expertos más reputados del sector.
Una historia que viene a demostrarnos que, a veces, los sueños se hacen realidad.