Tilín, tilón, tilín, tilón... Las notas de la infancia que nos trasladan a nuestra niñez y nos hacen rememorar recuerdos apagados. Historias pasadas que se despiertan como zombies con simples sonidos u olores. Narramos el momento en el que nos sale el niño que llevamos dentro y jugamos - como los más pequeños - sin darnos cuenta de la edad que ya hemos alcanzado.


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Tilín, tilón, tilín, tilón... parecía sonar aquel columpio en el que nos balanceábamos. Sin comodidades ni cuidados en el diseño, uno se montaba y el otro empujaba. Columpios de hierro, hechos a prueba de golpes y pura resistencia, pintados en colores llamativos que se descascarillaban al llegar el invierno y volvían a relucir al llegar el verano.


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Columpios alojados en playgrounds que, con el tiempo, fueron transportados a las casas. Para entonces, ya se llevaban otros materiales. Entonces no necesitábamos pintarlos en verano, porque ya no se descascarillaban en invierno. A veces los mayores solíamos montarnos, pero siempre con el cuidado de no dañarlos. Un par de minutos y casi sin tiempo a balancearse... no vaya a ser que se rompiera. Después empezamos a pensar en balancines para nosotros, los adultos. En realidad, seguíamos pensando en los columpios de entonces adaptados a las necesidades de ahora, pero parece que lo de balancín sonaba más pro. Así que, como se hizo la luz se hicieron los balancines para adultos.


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En los jardines más trendies, se veían los primeros columpios para mayores aunque, eso sí, con toques sofisticados. Tener un jardín con uno de estos balancines estaba de moda y, además de permitirnos seguir jugando como en nuestra niñez, nos dejaba en un buen lugar como sabedores en el tema de la decoración de exteriores.


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Aparecieron, de repente, columpios de todos los estilos y colores, resistentes a las cuatro estaciones del año, en las formas más cool jamás imaginadas y ¡hasta se podían colgar de las ramas de los árboles!


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Hoy en día, el diseño y la innovación llegan mucho más allá y ya no sólo tenemos columpios para exteriores en las líneas más originales y más tendentes, sino que también, son diseños creados con referentes de comodidad y en función de las diferentes actividades de ocio que el mundo adulto cultiva.


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Leer un libro, escuchar música o meditar, es ahora posible en estos nuevos diseños destinados, simultáneamente, para exteriores e interiores. Y es que el ocio, se practica tanto dentro como fuera.