¿Es posible ganar un premio Pritzker dedicándose a la construcción de viviendas para familias desfavorecidas?
Alejandro Aravena, último premio Pritzker y uno de los más jóvenes, lo ha conseguido. Su premio ha sido objeto de críticas por todos lados y pone en jaque la acción del jurado más famoso del sector. Alejandro Aravena tiene sólo 49 años, nació en Santiago de Chile y se puede decir que no construye ni rascacielos, ni museos, ni edificios para multimillonarios.



Su fuente de inspiración se aleja de grandes arquitectos de ésta y otras épocas o de edificiaciones que hayan pasado a la historia, porque como él mismo apunta "el mundo inmobiliario me parece mezquino y mediocre". Sus proyectos rondan siempre entorno a mejorar barrios marginales y vidas humanas de diferentes lugares. Sus trabajos pueden verse por todo el mundo, aunque los que más atención han acaparado son los realizados en Chile. Su obra más conocida es la construcción del Proyecto Quinta Monroy en 2004. El proyecto se llevó a cabo en Iquique, al norte de Chile, y consistía en la construcción de 100 viviendas para familias desfavorecidas. Mientras todo el planeta esperaba un edificio en colmena lleno de apartamentos, Alejandro pensaba en algo más, en lo que los expertos llaman "construcción incremental".



Una filosofía no nueva de la arquitectura que, actualmente, puede suponer una revolución en el concepto de vivienda social, especialmente en Latinoamérica. Aravena construyó "mitades de casas", de manera que cada familia pudiera ampliarlas según sus requerimientos y límites económicos. Su compromiso social y su trabajo arquitectónico con los más pobres, ha sido premiado por el jurado de los premios Pritzker que lo convirtieron en la nueva estrella de la arquitectura mundial.
 







Desde su estudio (Elemental) ha realizado más de 2.500 viviendas sociales por diferentes lugares del planeta, especialmente, en Chile y México. No se pone límites porque siempre recuerda que "en el mundo existen 2.000 millones de personas que necesitan vivienda de calidad, y apenas hay propuestas arquitectónicas para ellas". Su vida discurre entre su casa (está casado y tiene tres hijos), sus ponencias en la Universidad de Harvard y los proyectos en su estudio.



Su oficina se encuentra en el piso 25 de la Torre Santa María, en Santiago de Chile, y exhibe un estilo minimalista con toques modernos. Su apariencia pasota dista mucho de la timidez de una persona que se enorgullece de "ser el ejemplo de que la meritocracia funciona".

Fuente: Tendenza Store